Las habilidades sociales constituyen un área amplia de investigación que ha
logrado importantes avances teóricos y metodológicos en las últimas décadas y ha
generado un considerable interés en su aplicación en diversas áreas como es el
caso de educación. Diversos enfoques teórico-científicos plantean que las
habilidades sociales son una parte importante del funcionamiento humano, porque
el curso de la vida está determinado, al menos en parte, por el alcance de las
habilidades sociales. Diversos estudios han demostrado que las habilidades
sociales influyen en la autoestima, la aceptación de roles, la autorregulación
conductual y el rendimiento académico en la infancia y la edad adulta. Las
habilidades sociales son consideradas un medio especial de protección y
promoción de la salud, ya que el comportamiento social positivo promueve la
adaptación, la aceptación de los demás, el refuerzo positivo y el bienestar de todo
sujeto. Cabe destacar que, la socialización de un niño en sus primeros años de vida
se produce gracias a la interrelación de factores biológicos, cognitivos y
emocionales. Respecto al factor biológico cabe destacar la estructura corpórea (por
ej. el aparato oral, los órganos de los sentidos, entre otros) y funcional que facilitan
la utilización de dichas estructuras. Ahora bien, el uso de estas estructuras está
regulado por la sensibilidad materna ante el comportamiento del niño. Por otro lado,
los factores cognitivos son necesarios para el comportamiento social, de ahí que,
en los años preescolares o también denominada niñez temprana las adquisiciones
motrices y mentales inciden en el desarrollo social y emocional del niño, por tanto,
la enseñanza y práctica de las habilidades sociales resulta primordial.