La convivencia
escolar se refiere a la forma en que estudiantes y docentes interactúan entre
sí en un ambiente escolar. Abarca las relaciones, valores y comportamientos que
contribuyen a una cultura escolar positiva y respetuosa. Una convivencia
escolar positiva es esencial para el aprendizaje de los estudiantes, ya que
crea un ambiente seguro y de apoyo que fomenta el rendimiento académico y el
crecimiento personal. Cuando los estudiantes se sienten respetados y valorados,
es más probable que participen en su aprendizaje y desarrollen actitudes
positivas hacia la escuela. Por el contrario, una convivencia escolar negativa
puede conducir al acoso, la exclusión y otras formas de conducta nociva que
pueden impactar negativamente el bienestar y el rendimiento académico de los
estudiantes. En este sentido, el concepto de convivencia escolar se vuelve más
que una mera dinámica en el aula; es un componente trascendental que moldea la
experiencia educativa, incidiendo de manera significativa en el desarrollo presente
y futuro de los estudiantes. Abordar, comprender y promover la convivencia
positiva en la educación primaria se vuelve, por tanto, imperativo para
asegurar un ambiente educativo enriquecedor. Un ambiente que no solo estimula
el aprendizaje académico, sino que también fomenta el crecimiento personal y
prepara de manera efectiva a los estudiantes para una participación activa y
equitativa en la sociedad. Por lo tanto, promover una convivencia escolar
positiva es crucial para crear un ambiente de aprendizaje saludable y
productivo.